Barahona, RD. — En un ambiente cargado de emoción, música y sentido de comunidad, diversas entidades del sector cultural y social del país hicieron realidad un sueño largamente esperado: la entrega de instrumentos y materiales esenciales para la creación del Proyecto de Formación en Música Típica Dominicana, un programa que nace para transformar vidas a través del merengue.

Esta acción se hizo posible gracias a los fondos generados por las regalías de “Resistiré RD”, la emblemática versión en merengue que reunió a más de 40 artistas dominicanos en mayo de 2020, en pleno corazón de la pandemia. En aquel momento, cuando el país vivía incertidumbre y miedo, la música se convirtió en un abrazo colectivo, y ese abrazo hoy se convierte en oportunidades reales para la niñez y juventud del sur.
La idea original del productor Alberto Zayas, respaldada por AZ Films Producción, La Oreja Media Group, César Suárez Jr., Antonio González, Jompéame y el fundamental apoyo de Pina Records, logró canalizar un sentimiento nacional: la solidaridad. Lo que comenzó como un gesto de esperanza durante la crisis sanitaria, hoy se materializa en un legado cultural que trasciende generaciones.
En esta nueva etapa, y en ocasión del Día Nacional del Merengue, se entregaron tamboras, congas, güiras, acordeones, saxofones, bajos, atriles, sillas y materiales indispensables para el nacimiento de la Escuela de Música Típica del Centro Cultural María Montez, en Barahona, dependencia del Viceministerio de Creatividad y Formación Artística del Ministerio de Cultura.
La inversión asciende a RD$1,500,000, destinados enteramente a fortalecer la enseñanza del merengue típico, uno de los tesoros culturales más representativos del país.
La Fundación La Oreja Media, entidad responsable de transformar las recaudaciones del proyecto en acciones concretas, articuló el proceso junto a aliados esenciales como TrueShore y Electromuebles Paviam, cuyos aportes cubrieron los costos logísticos y operativos de esta entrega histórica. También se sumó la valiosa contribución de la artista y autora Yokaira Martínez, La Doncella del Acordeón, con la donación de sus libros para la formación musical.
Queda pendiente la firma del acuerdo interinstitucional entre el Ministerio de Cultura, liderado por el ministro Roberto Salcedo, y la Fundación La Oreja Media, que garantizará la sostenibilidad del proyecto, cuyo inicio está previsto para enero de 2026.
Más allá de los números, el impacto humano es profundo: 60 niños, niñas y adolescentes recibirán formación en música típica, y más de 250 miembros de sus familias y comunidades serán beneficiados de manera indirecta. Con esta escuela, Barahona no solo recibe instrumentos, sino esperanza, identidad, raíces y futuro.
Uno de los momentos más conmovedores del acto fue la participación de Ycelmary Brito O’Neal, “Juliana”, artista y diputada por Santo Domingo Este, quien compartió cómo la música transformó su vida y cómo, desde cada espacio en el que hoy se desenvuelve, continúa apostando al desarrollo de la industria musical dominicana. Sus palabras resonaron entre los jóvenes presentes, recordándoles que la música no solo entretiene: también salva, acompaña y abre caminos.
Este logro no sería posible sin el respaldo de los artistas que, con generosidad y amor por su país, prestaron su voz y su talento para la grabación de “Resistiré RD”, entre ellos:
Alex Bueno, Alex Matos, Amarfis, Alexandra, André Veloz, Covi Quintana, Charytin Goico, Chiquito Timbal, Daniel Santacruz, Eddy Herrera, Fefita La Grande, Héctor Acosta, Javier Grullón, Jandy Ventura, Johnny Ventura, José Alberto El Canario, Juliana, Julio Zabala, Kiko Rodríguez, Kinito Méndez, Krisspy, Manny Cruz, Maridalia Hernández, MerenGlass, Miriam Cruz, Milly Quezada, Natti Natasha, Nathalie Hazim, Nelson Zapata (P1), Pavel Núñez, Pochy Familia, Rafa Rosario, Ricci Oriach, Ruby Pérez, Sergio Vargas, Sexappeal, Techy Fatule, Tueska, Wason Brazoban y Wilfrido Vargas.
Cada uno de ellos aportó más que una interpretación: aportó corazón.
El mismo corazón que hoy late en esta nueva escuela, en cada niño que tomará un instrumento por primera vez, y en cada comunidad que verá renacer su tradición.
Con esta entrega, se reafirma una verdad poderosa: cuando la música se une a la solidaridad, el resultado es transformación.







