Vivimos tiempos en que la información se ha convertido en campo de batalla. La polarización política y la proliferación de desinformación configuran un escenario complejo para quienes ejercemos el periodismo.
El periodismo independiente —el que no responde a intereses partidarios ni corporativos— adquiere una dimensión casi fundacional: es el espacio donde los hechos se verifican y los ciudadanos pueden ejercer su criterio.
«La prensa libre no es perfecta, pero es el único mecanismo que la democracia tiene para corregir sus propios errores.»

Deja una respuesta